Dos partituras le bastaron a Rosalía para enloquecer a las redes sociales el pasado 13 de octubre. Bajo el nombre BERGHAIN, la superestrella española adelantaba lo que ahora es el primer sencillo de su cuarto álbum de estudio, LUX.
Talentosos artistas llenaron TikTok e Instagram con sus propias interpretaciones a violín, piano, viola y otros instrumentos clásicos, de esas dos hojas que Rosalía adelantaba.
Tras causar un revuelo en Madrid con el anuncio de LUX y dos semanas después de dar a conocer las partituras, Rosalía lanza oficialmente “Berghain”, un tema en el que sorprende a la audiencia no solo con un nuevo registro musical, sino también interpretativo.
La cantante revela su faceta lírica al abrir el tema con una interpretación en alemán. El factor sorpresa vino acompañado de un soberbio e impetuoso arreglo de cuerdas, interpretado por la Orquesta Sinfónica de Londres. En el sencillo también le acompañan la cantante islandesa Björk y el productor y artista experimental estadounidense Yves Tumor.
Las repercusiones fueron inmediatas: las mismas redes sociales que se llenaron de las primeras versiones del sencillo ahora muestran los análisis de las referencias y la simbología del videoclip, dirigido por su colaborador frecuente Nicolás Méndez, producido por CANADA y filmado en Varsovia, Polonia.
Condensadas en esos 3 minutos 27 segundos, hay referencias que abarcan el arte, las tradiciones culturales europeas y un simbolismo religioso con el que viene cargado este cuarto álbum de Rosalía.
Más allá de un video de desamor, “Berghain” habla de un duelo, de la peregrinación interna del dolor y de la resurrección.
Rosalía y el misticismo del 33
En su cuenta de Substack, Rosalía publicó el 25 de septiembre de 2025 un escrito para sus seguidores en el que celebró su cumpleaños. La publicación, titulada simplemente “CUMPLEAÑOS FELIZ”, muestra a la cantante reflexionando sobre el paso del tiempo y sobre su edad.
“Este año me tocan 33”, dijo la cantante. “El número 3, número divino. El 33, la Santísima Trinidad dos veces. Cristo murió a los 33. La columna vertebral se compone de 33 vértebras al nacer; el alfabeto ruso contiene 33 letras; el 33 de la tabla periódica es el arsénico y, en numerología, el 33 es considerado un número divino porque es el combo de otros dos números maestros: el 11 y el 22”, agregó.
Con este antecedente, quizás no es casualidad que en el segundo 33 del video apareciera en primer plano Rosalía, calzando unos tacones vintage Alexander McQueen SS 2003, adornados con rosarios. Desde el inicio, la cantante transmite, mediante un lenguaje no verbal, un mensaje claro al espectador: la procesión se lleva por dentro; esto es un viacrucis emocional.

El simbolismo es, entonces, intencional y explícito. Rosalía está estableciendo un paralelo directo entre su edad actual y la de Cristo en el momento de su pasión. Los rosarios en sus pies transforman cada paso en una oración, cada movimiento en peregrinación. No está simplemente caminando por Varsovia—está caminando su propio viacrucis.
La iconografía católica, y en particular la cristológica, no es del todo nueva en el arte. Desde Goya, plasmando los horrores de la guerra como escenas bíblicas, pasando por Salvador Dalí, en obras como “Cristo de San Juan de la Cruz” o “Crucifixión”, hasta Buñuel y Almodóvar, explorando, a través de símbolos católicos, el dolor humano.
Rosalía se suma a esta tradición para precisamente plasmar el dolor y la transformación.
El arquetipo femenino
Los primeros análisis de críticos identificaron dos referentes inequívocos en esta historia: Blancanieves, interpretada por la propia Rosalía, y Cecilia Gallerani, una artista, poeta, cantante y amante de Ludovico Sforza, duque de Milán, a través de una litografía de “La Dama del Armiño”, una pintura de Leonardo Da Vinci que actualmente se encuentra en el Czartoryski de Cracovia, Polonia.

Escondida en una esquina al inicio del videoclip, hay una manzana mordida que descansa sobre la mesa, lo que dirige a la audiencia a Eva y al Pecado Original —aunque la Biblia dice que es un fruto prohibido, un error en una traducción al latín identificó la fruta como manzana.
Eva fue la primera mujer, según la tradición judeocristiana, que conoció el bien y el mal y, por su curiosidad, fue expulsada del paraíso y condenada a vivir con dolor.
La tercera mujer es Blancanieves, marcada por la cinta roja que viste Rosalía, una característica propia del personaje de los hermanos Grimm.

El cuento original, escrito en alemán—el mismo idioma en que Rosalía canta los primeros versos de “Berghain”—cuenta la historia de una princesa envenenada que cae en un profundo sueño. Solo el beso de un príncipe puede despertarla.
Kieślowski y el cubo de azúcar: la conexión cinematográfica polaca
Una de las referencias que pasaron desapercibidas, incluso para esta servidora, fue la que Rosalía hizo al cantar el verso “solo soy un terrón de azúcar / sé que me funde el calor”. A través de un close-up de un cubo de azúcar disolviéndose en un líquido oscuro, el video va más allá de ilustrar una metáfora; también rinde tributo a la trilogía Trois Couleurs (tres colores) del director polaco Krzysztof Kieślowski.

Fue gracias al bailarín polaco Alek Paliński (quien ha trabajado con Karol G, Celine Dion, Dita Von Teese, Pharrell, entre otros) que llegamos a esta referencia. En la trilogía —”Blue” (Azul), “White” (Blanco) y “Red” (Rojo) — el tema central es cómo la música acompaña al personaje en su cotidianidad, tanto en las tareas más mundanas como en los momentos más trascendentales de su vida.
El mismo concepto rodea a Rosalía a lo largo de la producción. La cantante es acompañada en la primera mitad de la producción por la Orquesta Sinfónica de Londres, dirigida por Daníel Bjarnason, desde escenas cotidianas hogareñas (planchar una pieza de vestir, tender la cama, un momento de soledad en el baño), hasta un recorrido citadino, desde un taller orfebre, una caminata al aire libre hasta un viaje en autobús.
Esta orquesta no solo es una representación de los “pensamientos intrusivos” a los que la artista hacía alusión en un plano del teaser del sencillo, sino también un homenaje a Kieślowski, al cine polaco, a la idea de que el dolor se vuelve banda sonora permanente.
La espiritualidad según Rosalía
Desde hace meses, Rosalía hacía referencias a símbolos religiosos tanto en sus publicaciones de Instagram y de Substack como en entrevistas. Incluso la portada del álbum está cargada de un simbolismo católico directo, al presentarla vistiendo un hábito monacal.
El video de “Berghain” también está saturado de iconografía católica y cada símbolo funciona como una estación de este sufrimiento amoroso. En las primeras escenas, que muestran a Rosalía entrando en un departamento completamente a oscuras, se ve una tímida cruz junto a la puerta de entrada.

En uno de los muebles del salón también es visible, por unos cuantos planos, una imagen de la Virgen María — posiblemente la advocación de la Inmaculada Concepción.
También las escenas de Rosalía arrodillada a los pies de una bañera muestran una ventana cuya estructura es similar a una cruz gigantesca, que actúa como testigo del sufrimiento del personaje.

El Sagrado Corazón Espinado de Jesús aparece en diversos planos. Enmarcado sobre la cama donde yace Rosalía, el cuadro es la viva representación del sufrimiento divino.

Al final del video, una paloma bicolor (blanco y negro, así como el cubo de azúcar) escapa de la cama donde Rosalía sufría por las pesadillas o por el mal de amor, representando para algunos una resurrección y para otros, el Espíritu Santo.

LUX: El álbum como sinfonía en cuatro movimientos
“Berghain” forma parte del segundo movimiento de LUX, que Columbia Records describe como “el centro orquestal” del álbum. El proyecto completo está estructurado en cuatro movimientos, como una sinfonía clásica. En la tradición sinfónica, el segundo movimiento típicamente es el adagio—el más lento, el más melancólico, el corazón emocional de la obra.
LUX será lanzado el 7 de noviembre de 2025 e incluye colaboraciones con Björk (quien también colaboró con Rosalía en “Oral” en 2023), Yves Tumor, Carminho (fado portugués), Estrella Morente (flamenco español), Silvia Pérez Cruz (cantautora catalana), Yahritza (música mexicana contemporánea), la Escolania de Montserrat y el Cor Cambra Palau de la Música Catalana.
Créditos: “Berghain” – Rosalía ft. Björk, Yves Tumor
Dirección: Nicolás Méndez (CANADA)
Producción: CANADA
Orquesta: London Symphony Orchestra
Director orquestal: Daníel Bjarnason
Álbum: LUX (7 de noviembre de 2025)
Sello: Columbia Records