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Bunbury en La Clave Pop: “Mi camino siempre fue solitario y tardé en entenderlo”

Bunbury revela en La Clave Pop qué extraña del siglo anterior — y qué no — en entrevista sobre su nuevo álbum.

Hay una pregunta que le hacen a Enrique Bunbury en cada entrevista desde hace décadas: ¿qué pensaría tu yo de 16 años del músico que eres hoy? Dentro de esa pregunta, quizás hay sesgos de opinión que apuntan a que ese adolescente era, tal vez, más auténtico, más puro o más conectado con sus ideales.

Sin embargo, Bunbury no está de acuerdo. “Yo no echo de menos a mi yo de 16 años”, dijo el legendario roquero español en La Clave Pop. “De hecho, menos mal que me he librado de él.”

Esta conciencia propia de los aciertos, los fracasos y los aprendizajes de la vida viene acompañada del paso del tiempo. Precisamente, este es el leitmotiv de su nuevo álbum de estudio, De Un Siglo Anterior, que, como su nombre lo sugiere, narra la fortuna de habitar dos siglos: una vida con dos caras diferentes, la de la analogía y la de la virtualidad.

Lanzado el 17 de abril de 2026, De Un Siglo Anterior es el decimocuarto álbum de estudio de Bunbury y el segundo capítulo de una etapa que comenzó el año pasado con Cuentas Pendientes: una exploración profunda del folclore y las raíces hispanas y latinoamericanas, grabada en el Desierto Casa/Estudio, en el Desierto de los Leones, en la Ciudad de México.

Con este disco cierra ese ciclo antes de emprender lo que él mismo describe, con un misterio deliberado, como “nuevas aventuras musicales.”

En conversación con La Clave Pop desde Los Ángeles, Bunbury habló del hombre que es hoy, del accidente hermoso que cambió el disco y de lo que encontró en México que pensaba que solo existía en la India.

Esta entrevista fue editada para mayor claridad y por su longitud.

Marysabel Huston: El disco lo abres con una confesión: “Descubrí tarde las cosas importantes.” ¿Cuáles fueron y por qué tardaron en llegar?

Bunbury: Bueno, supongo que la canción tiene distintas lecturas.  Hay lecturas más profesionales y otras más personales. Yo soy un estudiante tardío y una persona que ha aprendido las cosas a base de golpes —la mayor parte de ellas— y de mucho esfuerzo. Se puede decir que lo que más me costó entender, a nivel profesional, es que el camino, mi propio camino, iba a ser solitario y que no iba a pertenecer a ningún grupo ni a ninguna corriente que me acompañara. Que podía tener conexión, como siento que la tengo, con muchos de mis compañeros de profesión, pero que, al final, las decisiones que tenía que tomar no tenían por qué parecerse a las de los demás. En la industria musical tardas en enterarte porque acostumbras a compararte con los demás y, al final, piensas: mira, todo eso está muy bien, pero no se tiene por qué acomodar a tus necesidades.

MH: En el disco aparece “Zamba Para Olvidar”, algo que sorprendió mucho a los fans de Argentina. ¿Por qué esa canción, específicamente, del tan amplio cancionero argentino?

B: Lo de la zamba tiene que ver con una conexión con esa canción en un momento concreto, mientras preparaba y componía las canciones de este álbum. Este no es un álbum de versiones ni tenía la intención de incluir ninguna versión. De hecho, el planteamiento tanto de este disco como del anterior consistía precisamente en incorporar todos estos géneros a mis herramientas para expresarme.

Que apareciera esta canción, se me cruzara por el camino, que la grabara aquí en mi estudio con mi guitarra, que hiciera una demo y que se colara entre las canciones fue un accidente, un bello accidente para mí. También porque creo que es un género campesino que a mí me apasiona y que no aparecía en ninguno de los dos álbumes que conforman esta etapa más hispana y latina de mi vida.

MH: ¿Tenías claro desde el principio que el título del disco iba a ser De Un Siglo Anterior?

B: No, para nada. De hecho, el título apareció casi casi al final. Es el título de una de las canciones y, en un momento dado, me pareció un poco una provocación; me resultó interesante porque creo que es un debate abierto ahora mismo, en el que todavía habitamos personas que venimos de un siglo anterior y que hemos visto tantas transformaciones. Sí, hay tantas cosas que algunas podemos considerar una pena que se pierdan y otras podemos abrazar entusiasmados. Creo que hay un debate abierto que no deberíamos dejar en el olvido, porque las cosas van a gran velocidad y, bueno, en algún momento se olvidará que podemos acudir a una ciudad sin GPS.

MH: ¿Qué otras cosas del siglo anterior ves que se están perdiendo?

B: En general, considero que la vida analógica te otorga cierta tranquilidad: no ser absolutamente dependiente del teléfono ni de las redes sociales. Pienso que no pasa nada por estar desconectado, que no pasa nada porque cuando te llamen no estés — que es lo que nos pasaba antes, cuando llamábamos a una casa y nos decían “no, ha salido.” Y no pasa nada por vivir con otros tiempos.

Ahora bien, yo tampoco quiero dar consejos a nadie. Lo que sí puedo decir es que me siento un privilegiado por haber vivido y convivido en ambos siglos. Yo no soy un hombre de las cavernas — la tecnología me gusta y me encanta que estemos hablando por Zoom; creo que es una maravilla. Y el acceso a los sistemas digitales en la música es fantástico. Yo he grabado analógico no por sentirme vintage ni por hacerme el cool, sino porque en los años 80 y 90 no había otra opción. Y luego lo he hecho porque me ha gustado el resultado en varios discos de los años 2000. Pero no reniego de lo digital para nada.

MH: ¿Siempre pensaste en este tributo a la música latina en dos discos?

B: No, pensé que iba a ser solo un disco. Lo que pasa es que tuvimos una experiencia fantástica a nivel humano con los músicos con los que colaboré en Cuentas Pendientes, con los técnicos, con el estudio, con las cocineras, con todo el equipo humano. La experiencia de grabar fue maravillosa, así que pensé en volver a reunir a todo este equipo para grabar otro disco. Y pensé que lo lógico era, además, no abandonar este territorio tan rápido — darle una segunda vuelta y, de alguna forma, que esto ya sirviera de cierre a esta etapa antes de pasar a lo siguiente.

MH: ¿Qué tiene ese estudio del Desierto de los Leones que lo hace tan especial?

B: Es el tercer disco que grabo allí, y es una experiencia vital bien hermosa. El Desierto de los Leones es un lugar maravilloso, un pulmón para la ciudad, un bosque mágico y hermosísimo en el que respiras de otra manera y, a la vez, tienes la ciudad bien disponible. Tiene algo místico y misterioso ese lugar — el entorno, el bosque, pero también la propia arquitectura del estudio, que es bien hermosa. Además, tienes el monasterio muy cerca, que es un lugar muy hermoso.

Yo utilizaba las mañanas para darme paseos a pie por el bosque y despejar la mente — de alguna manera, eso acompaña muy bien el proceso creativo.

MH: Escuchando el disco, me llamó la atención una imagen recurrente: el espejo, el verse a uno mismo, el no reconocerse. ¿Es algo intencional?

B: Solo lo has notado tú. En serio, yo no lo había notado y nadie me había hablado de eso. Pero bueno, es interesante. Supongo que es una reflexión sobre algo que a mí siempre me llamó la atención, que es que cuando te preguntan sobre tu evolución, muchas veces te hacen la pregunta recurrente de “¿qué pensaría tu yo de dieciséis años del presente?”— incluyendo en la pregunta, como, que tu yo de dieciséis años es un yo más verdadero, más puro, y el yo presente es un yo pervertido y contaminado por la vida, la experiencia y otras circunstancias.

De alguna manera, yo me revuelvo un poco contra eso, pensando que, en realidad, cuando yo tenía dieciséis, dieciocho o veintiún años, era un yo inconsciente, un yo imperfecto, un yo en busca. Yo no voy a decir que el yo perfecto sea ahora mismo, ni remotamente, pero lo que sí es cierto es que vas puliendo capas de cosas que ya no te pertenecen. Esa cosa que tienes cuando eres adolescente, de querer pertenecer a un grupo, de sumarte a las modas… yo he ido eliminando todas esas cosas superfluas en las que intentaba ser como otras personas. Entonces pienso que esa persona de dieciséis años posiblemente no se reconocería como la persona de ahora mismo — y es bueno que no se reconozca. Yo no le tengo especial aprecio a la persona de dieciséis años. Pienso que era un aprendiz de la vida que, además, era muy soberbio y creía saberlo todo.

MH: La última canción parafrasea a Santa Teresa de Ávila — “nada te turbe, nada te espante” — pero sin el componente de Dios. ¿Por qué ese guiño?

B: Porque fuera de lo estrictamente religioso, creo que es una buena recomendación, una buena filosofía de vida. Leer a Santa Teresa, a San Juan de la Cruz o a los místicos en general, yo creo que es recomendable desde varios puntos de vista — desde el místico, pero también desde el meramente poético.

MH: Hablaste antes de México como de una reserva espiritual, de encontrar allí algo que pensabas que estaba en la India. ¿Eso cambió tu forma de hacer música?

B: Antes de llegar a México yo estaba muy fascinado con la India y la había visitado varias veces. Y, de alguna manera, encontré cosas que me hicieron pensar que no hacía falta irme tan lejos, que, dentro de mi propia cultura, de mi propio idioma, tenía una conexión más cercana e igual de profunda con un país como México. Pero luego lo he encontrado en muchos lugares de Latinoamérica. No es excluyente. Tengo una conexión especial con Perú, por ejemplo, también con Guatemala. Pero esta cosa de la conexión espiritual la he sentido especialmente en México, Guatemala y Perú.

MH: Para cerrar — el Nuevas Mutaciones Tour. ¿Cómo lo estás preparando para el público de Estados Unidos?

B: Es una gira muy especial para mí porque, aunque viene inmediatamente después de De Un Siglo Anterior, no la considero la gira del álbum. Es una gira que nace de otra inquietud: revisar canciones de mi cancionero que no he cantado con tanta frecuencia. Una revisión de canciones de cualquier etapa, con una banda muy concreta y específica para este tour — con miembros de mis dos bandas, Los Santos Inocentes y El Huracán Ambulante—.

Hacemos dos shows en un lugar que a mí me fascina y en el que ya he actuado: el King Theater de Brooklyn. Es un lugar maravilloso, tanto por la belleza del espacio como por lo que es Brooklyn en sí mismo.

Autor

  • Marysabel Huston

    Marysabel Huston es periodista musical, podcaster y productora. Originaria de Barquisimeto, Venezuela, Marysabel fue productora de televisión, radio y digital para CNN en Español durante 14 años. Ha sido nominada a tres premios Emmy®, tiene un Shorty Award honorífico (el Oscar de las redes sociales) y cuenta con 10 Latin Podcast Awards. Es miembro del Recording Academy (GRAMMYs) y de la Academia Latina de la Grabación (Latin GRAMMYs). En 2023 fundó La Clave Pop, un proyecto que comprende un podcast y una página web en donde busca compartir su pasión de conectar a través de la música con el público latino a nivel global.

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